La gran diferencia, entre un politico y UN POLITICO, es el límite moral en cuanto a los OBJETIVOS que existe entre ellos.
Quizás haya mas diferencias, pero esa es la mayor, ya que debido a las reglas de juego propias de la política, por lo menos en este sistema que conocemos hasta hoy, las estrategias por la búsqueda del poder, requiere una gran dosis de astucia, y tácticas cuasi propias de una guerra.
La política en mayúsculas, es la busqueda del bienestar del pueblo.
Pero, como en toda conformación humana, lo que llamamos "pueblo" nunca puede alcanzar su verdadero bienestar... Porque dado que el concepto de bienestar es tan subjetivo como el deseo, y el deseo es tan subjetivo como la propia individualidad, el concepto de bienestar se vuelve tan inestable como inalcanzable, debido a que, la multiplicidad de percepciones sobre el mismo, trastoca su cumplimiento.
Ahora bien, entonces: Si siempre se concibió a la política como el "arte de hacer las cosas" ( o frases similares, como la llamaría Aristóteles: "el arte de lo posible"), su conceptualización la vuelve tan ambigua como abstracta: llamar a la política el arte de hacer las cosas o el arte de lo posible equivale, en nuestro tiempo contemporaneo, a no decir nada y a cubrirla con un manto de impunidad cultural que la invista de "método ideal" para vivir culturalmente.
Si transformamos un poco el concepto, transformemos de paso, nuestra sociedad.
Brindenme por un momento, la oportunidad de invitarlos a pensar al político como iluminador del bienestar del pueblo. Pero cuando me refiero a iluminar al pueblo, disto mucho de compartir el fin de educar al soberano.
Cuando los invito a pensar al político asi, los estoy invitando a imaginar un político que se entienda a si mismo, como garante del cumplimiento, de los proyectos colectivos que le son confiados.
Actualmente, nuestra forma occidental habitual de realizar la praxis política es la elección de ciudadanos que, con la designación que le confiere la legislación propia de cada sociedad, dirige los destinos del pais, durante un determinado lapso de tiempo. En ese lapso de tiempo, su cargo lo envuelve de una cuota de poder tal, que puede desdecirse obrando diametralmente a sus propuestas elaboradas en el camino hacia la consecución de ese cargo, llevando a cabo la realización proyectos opuestos totalmente a los proyectos colectivos que aseguraba encarnar.
Los invito, entonces, a pensar por un momento en un sistema de gobierno, donde el acto electoral por antonomasia, sea la elección entre propuestas colectivas -partidarias o movimentales- y no entre personas o grupo de personas.
Los invito a pensar solo por un momento. Porque en las próximas entradas de este blog, podriamos barajar diferentes consecuencias, de un cambio asi.